Una tarde entre mamás, con la merienda servida y tres horas en las que nadie te necesita. Para volver a escucharte… aunque sea un rato.

Si llegaste hasta acá, capaz te pasa algo parecido a lo que me pasaba a mí.
Hacés todo, y lo hacés bien (o por lo menos lo intentás). Organizás, sostenés, estás. Y a la noche, cuando por fin se duermen, te quedás con una sensación rara… como si en algún momento del camino te hubieras quedado afuera de tu propia vida.
No es que no quieras a tu familia. Es otra cosa. Y cuesta ponerle nombre.
“Estoy cansada de una forma que dormir no arregla.”
M., 38“Me callo para no arruinar el fin de semana.”
V., 41“Antes sabía lo que quería. Ahora no sé ni lo que me gusta.”
S., 39“Me siento el personaje secundario de mi propia vida.”
C., 44Si alguna te tocó, no estás rota. Estás lejos de vos. Y de lejos también se vuelve.
Fue en plena pandemia, con mi hija de nueve meses. Armaba el living como si fuera un jardín, todo prolijo, todo pensado… y un día me vi. Se me cerró el pecho y me quedó dando vueltas una pregunta: ¿esto va a ser todo?
No cambió nada al otro día, eh. Me llevó tiempo, preguntas, alguien que me acompañara y varios intentos que no duraban. Pero de a poco empecé a aparecer otra vez en mi propio día.
La Merienda es lo que a mí me hubiera gustado tener en ese momento. Una tarde para empezar.
No vas a tomar apuntes ni te vas con tarea. Y no, no hay que contar tu vida delante de nadie: todo lo que se comparte es opcional, y lo que se lee en voz alta va sin nombre.
Tampoco te voy a pedir que te hagas una hora por día. Eso la mayoría ya lo intentamos… y no dura. A mí tampoco me duraba.
Esto va por otro lado: no le sacás nada a tu día. Le metés algo adentro.
Tres horas sin que nadie te necesite. Ya sé lo que cuesta organizar un sábado: dejar a alguien con los chicos, la comida, el “ya vuelvo”… Por eso es de 16 a 19, para que te dé el tiempo sin salir corriendo. Somos diez, alrededor de una mesa. Y si un día no tenés ganas de hablar, no hablás.
Llegás y está todo puesto: tu lugar con tu nombre, algo rico, un café calentito. (Y no tenés que llevar nada… ni siquiera algo para quedar bien.)
No es falta de tiempo ni de organización (yo también pensaba eso). Esa tarde lo vas a ver vos, con tu letra, y te cambia la forma de mirar tu semana.
Cosas tuyas de diez minutos que entran en el día que ya tenés (ingredientes), otras de media hora (respiros), y alguna con horario y fuera de casa (citas). Salen de tu hoja y de la de las otras nueve: ninguna la traigo yo.
Porque va a aparecer (a mí todavía me pasa). Te voy a contar cómo se presenta, para que cuando llegue la reconozcas y no te frene. Y esa noche, ya en tu casa, te escribo.

Dieciséis páginas que trabajamos juntas, con tu letra adentro. Para volver a abrirlo cualquier día que lo necesites.
Una sesión a solas conmigo sale $50.000.
Esta es una tarde entera, con la merienda y el cuadernillo, y la hago a
$38.000
porque es la primera. Las próximas van a costar más.
Reservar mi lugarSi al final de la tarde sentís que no te llevaste nada, me lo decís ahí mismo y te devuelvo la entrada. Sin vueltas.
(Y la merienda corre por mi cuenta igual.)
Te adelanto algo: capaz ahora mismo aparezca una vocecita…
Uff, la conozco bien.
No te digo que no le hagas caso. Solo fijate de dónde viene. De eso también se trata esta tarde.

Mamá de dos, corro, y también me perdí.
Estoy terminando mi formación como coach ontológica, y esto es lo que más me mueve: acompañar a otras mamás a hacer el camino que yo hice… con menos vueltas que yo.
Es la primera vez que lo hago así, cara a cara, alrededor de una mesa. Por eso somos diez.
Es una mesa de verdad, con sillas de verdad. Cuando se ocupan las diez, cierro la inscripción.
Solo 10 lugaresNo. Todo es opcional. Hay un momento en que se leen frases en voz alta, pero van sin nombre.
La mayoría viene sola. Y está buenísimo: es una tarde para vos, no para acompañar a nadie.
Nada. Ni lapicera.
No, y no la reemplaza. Es un encuentro de trabajo personal. Si hacés terapia, conviven perfecto.
En Café Marr, en Mar del Plata. La dirección exacta te llega en el mail cuando reservás.
Con Mercado Pago: tarjeta o dinero en cuenta. Tu lugar queda confirmado en el momento.

Yo te guardo una silla.
Reservar mi lugarSábado 31 de octubre · Café Marr · Mar del Plata · Solo 10 lugares